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Sobre mí

Me presento: soy Mayte Batalla Calvín, nacida en Badajoz en 1981, y desde bien pequeña sabía que quería dedicarme a la docencia. En clase siempre he ayudado a mis compañeras (a veces me sorprende cuando alguna amiga me recuerda cómo le expliqué tal o cual cosa) . Recuerdo con especial cariño una vez que me levanté en la clase de matemáticas, mientras hacíamos los ejercicios que nos había mandado la profesora, para ayudar a una compañera. La profesora me riñó y me dijo: «María Teresa, vete a tu sitio», a lo que le contesté: «Es que estoy ayudando a… a usar la calculadora, que no sabe». Y me dijo: «¡Ah! Entonces vale». En el colegio, cuando éramos muchas, también me dejaban ocupar una clase por la tarde para que yo les explicara y ni que decir tiene que ponía a mis muñecos en línea y les contaba la lección cuando tenía algún examen de Lengua o Historia.

Cuando empecé la carrera en 1999 con tan solo 18 añitos —Biblioteconomía, que luego continuaría con Documentación—, mi padre me animó a poner un cartel en la tienda del barrio para ofrecerme formalmente como profesora particular. Recibí una llamada de una familia para que les diera clase a sus seis hijos y, después de esa llamada, vino otra y otra… Así llegué a tener las tardes completas con clases impartidas tanto en el sótano de la casa de mis padres y como en casas de los alumnos.

Ya en el año 2003 empecé a tenerlo claro: quería montar una academia (inicialmente la llamaba en mi cabeza Miguel de Unamuno). De nuevo con la ayuda de mi padre, empezamos a ver qué papeles necesitaba, buscar local, mobiliario…

Y por fin, el 14 de julio de 2005, Academia Biblos abrió sus puertas con un mobiliario escaso (se iba a demorar la entrega y decidí abrir) y con unos cuantos alumnos. Ese día se hacía realidad mi sueño: tenía mi propia academia, a la que quise llamar Biblos en honor a esa carrera que tanto crecimiento personal y tantos amigos me había aportado.

Han pasado los años y he pretendido siempre ayudar de forma individualizada a cada alumno, atendiendo a sus necesidades y aspiraciones. Grupos muy reducidos, ambiente familiar, risas, aprendizaje, momentos tensos… ¡Eso es Academia Biblos!

Afortunadamente no he estado sola en el camino: desde el primer momento me apoyaron mi padre y el que ahora es mi marido, Carlos (por aquel entonces estudiante de Derecho y ADE). Además, me he rodeado de un «equipo naranja» que —aunque ha variado mucho a lo largo de los años— siempre ha sabido captar los valores de Biblos y sin el que esta academia no sería lo que es hoy en día.

Y aquí estoy sentada, a altas horas de la noche como de costumbre, actualizando la página web un poquito y echando la vista atrás y, no os voy a engañar, con los ojos llenos de lágrimas recordando a alumnos, profesores, padres… que de una forma u otra he ido «recogiendo» a lo largo de estos veintisiete años que han pasado desde que colgué ese cartel de: «Se ofrecen clases particulares de cualquier materia y cualquier nivel».

 

“Si estás dispuesto a enseñar, debes estar también dispuesto a aprender”